Infografías con los números de una obra que disminuirá el riesgo de inundaciones

El nuevo túnel del Arroyo Vega es una obra que apunta a disminuir el riesgo de inundaciones en las comunas 12, 13 y 15. Fue realizada por el Gobierno de la Ciudad a través del Ministerio de Desarrollo Urbano y Transporte para beneficiar a más de 315.000 vecinos.

Las pruebas, que comenzaron este miércoles, consisten en el llenado y vaciado del nuevo túnel de 8,4 kilómetros de extensión. Para realizar este procedimiento se rompe la ataguía, el talud de tierra que se encuentra frente al pozo de descarga de 20 mil m3 en su desembocadura con el Río de la Plata. Luego, se abren las compuertas para que el agua llene el pozo y se dirija hacia el túnel.

Durante las siguientes 12 horas ingresan 170 mil m3 de agua, un poco más de los 164 mil de capacidad de la obra. Una vez que se llena, tres bombas hidráulicas realizan el vaciado completo, un proceso que demora unas 36 horas aproximadamente. Al finalizar la prueba, se cierran las compuertas y un equipo técnico ingresa a inspeccionar el túnel para ver los resultados. Este proceso se repetirá durante varios días para poder realizar una evaluación exhaustiva.

Cuando el segundo emisario del Arroyo Vega esté en funcionamiento, se terminará de romper la ataguía y se retirarán las compuertas, que se colocarán cada vez que se requiera vaciar el túnel para su limpieza y mantenimiento.


La obra fue realizada por el Gobierno de la Ciudad a través del Ministerio de Desarrollo Urbano y Transporte para beneficiar a más de 315.000 vecinos.


Dos métodos para construir el túnel

La tuneladora TBM (Tunnel Boring Machine) fue bautizada “Elisa” por votación de los vecinos, en honor a la primera mujer egresada de ingeniería de la UBA en 1918, Elisa Bachofen. Trabajó a 20 metros bajo tierra, avanzando 24 metros lineales por día debajo de la calle La Pampa, hasta la avenida Victorica. “Elisa” excavó casi 6 kilómetros de los 8,4 totales del túnel, que está conformado por 3.933 anillos de hormigón de 5,3 metros de diámetro. Cada uno de los anillos se divide en 6 partes, llamadas dovelas, de 25 centímetros de espesor, por lo que se necesitaron 23.598 de estas piezas. Fueron especialmente fabricadas en el obrador ubicado en Costanera Norte, donde desemboca el túnel. La tierra que extraía se retiraba a través de un tren de trocha angosta que circulaba bajo superficie.

La tuneladora Pipe Jacking trabajó por debajo de las calles Nueva York-Ballivián, desde la calle Helguera hasta la avenida Victorica, en donde se conecta con el otro túnel. Posee 2,4 kilómetros de longitud y 2,90 metros de diámetro. A medida que la tuneladora iba excavando, con la ayuda de gatos hidráulicos, se bajaban y empujaban los 4 tubos en promedio que se colocaron por día, de 3 metros de largo cada uno.

El avance no fue lineal: la tuneladora excavó 400 metros en cada dirección, se retiraba, y volvía a iniciar el proceso en un nuevo pozo. En este caso, para extraer la tierra, se utilizó un sistema “de circulación de lodos”, que consiste en la inyección de líquido -conocido como “lodo bentonítico”- que ablandaba el suelo para favorecer la tarea de excavación, mientras, a través de mangueras, se extraía el barro removido al exterior del túnel. La máquina se controlaba de forma remota, permitiendo minimizar la presencia de operarios en el túnel y disminuyendo la cantidad de pozos en la superficie.