Más obras, más recursos: cómo la Ciudad financia la salud con un nuevo modelo

El recupero de costos por atención a obras sociales, prepagas y extranjeros vuelve a instalarse en el sistema público porteño, impulsando un ambicioso plan de infraestructura sanitaria con impacto directo en hospitales clave como el Fernández, en Palermo.

La Ciudad de Buenos Aires volvió a cobrar por ciertos servicios de salud y, lejos de ser un ajuste aislado, se convirtió en el motor de una transformación histórica 🏥.

“Todo lo que cobramos lo reinvertimos en obras”, aseguró Jorge Macri, durante una recorrida por el Hospital Fernández junto al ministro Fernán Quirós. La frase no es menor: según datos oficiales, ya se recaudaron más de $42.000 millones en lo que va del año.

Lo que está pasando en la red de hospitales públicos porteños no es casualidad, y yo lo veo como un cambio profundo en la lógica del sistema:

  • 🔧 Se están ejecutando 151 obras en hospitales y centros de salud.
  • 🏗️ Hay 30 proyectos en marcha, financiados con el recupero de costos.
  • 🛏️ Se sumaron 900 nuevas camas hospitalarias.
  • ⚙️ Incorporaron 5.000 equipos médicos de última generación.

Entre las obras más destacadas aparecen:

  • La renovación de consultorios en el Hospital Pirovano.
  • El nuevo Centro Regional de Hemoterapia en Parque Chas.
  • El Centro de Diagnóstico Porteño 4 en Palermo.
  • El CeSAC 51 en Colegiales.

En el caso puntual del Fernández, se están construyendo diez nuevos consultorios y remodelando más de 3.000 metros cuadrados. Yo estuve revisando el impacto de estas obras y claramente apuntan a mejorar tiempos de atención y calidad del servicio.

Además, hay un dato político que no pasa desapercibido: por primera vez, los residentes porteños tienen prioridad en la atención. Según Macri, se terminó con los llamados “tours sanitarios” y ahora esos recursos vuelven al sistema.

Lo recaudado por la atención a pacientes con cobertura o extranjeros no desaparece en la burocracia, sino que vuelve en forma de infraestructura, tecnología y mayor capacidad hospitalaria. Este modelo no solo busca eficiencia económica, sino también redefinir quiénes son los principales beneficiarios del sistema público, poniendo el foco en los vecinos de la Ciudad.