Manos a la tierra en Lugano: voluntarios plantaron 107 especies nativas para sanar la Cuenca Matanza-Riachuelo

En el marco del Día de la Acción Ambiental por la Cuenca, equipos del CIFA y de la Reserva Ecológica Lago Lugano se unieron para devolverle biodiversidad originaria a la zona.

Voluntarios del Vivero del Centro de Información y Formación Ambiental (CIFA) y de la Reserva Ecológica Lago Lugano plantaron 107 ejemplares de flora autóctona, en el marco del Día de la Acción Ambiental por la Cuenca Matanza-Riachuelo. 🌿

«La iniciativa busca concientizar a los vecinos sobre la prevención ambiental y la restauración ecológica», explicaron desde la organización, remarcando que el foco estuvo puesto en recuperar la biodiversidad originaria y mitigar el impacto ambiental que arrastra la zona desde hace décadas.

Repasemos los puntos que hicieron de este encuentro algo más que una simple plantación de rutina:

  • Se plantaron 107 ejemplares de especies nativas 🌳
  • Todos los ejemplares fueron producidos por los propios voluntarios en el vivero del CIFA
  • Los equipos del CIFA y de la Reserva Ecológica Lago Lugano confluyeron en un mismo predio para trabajar en conjunto
  • La jornada incluyó también un espacio de reflexión sobre los desafíos ecológicos que enfrenta la cuenca

Lo interesante es que no se trató de dos grupos trabajando por separado: ambos equipos se encontraron físicamente en el predio de la Reserva Ecológica Lago Lugano, combinando la tarea de plantación con una instancia de intercambio y diálogo sobre el estado actual de la cuenca y los próximos pasos a seguir en materia de recuperación ambiental.

Este encuentro no fue casual: se enmarcó dentro de la conmemoración oficial del Día de la Acción Ambiental por la Cuenca Matanza Riachuelo, fecha instituida el 8 de julio a través de la Ley N.º 4.162.

Mi lectura de esta actividad es la siguiente: hablar de la Cuenca Matanza-Riachuelo suele traer a la mente, casi automáticamente, la idea de contaminación y deuda ambiental histórica. Sin embargo, jornadas como esta demuestran que también hay otro costado, menos visible pero igual de importante: el trabajo silencioso y sostenido de recomponer el ecosistema desde las bases, literalmente plantando especies que alguna vez fueron parte natural de este territorio. Que los propios ejemplares hayan sido producidos por los voluntarios en el vivero del CIFA no es un detalle menor: habla de un proceso que va mucho más allá de la jornada puntual de plantación, e incluye meses de trabajo previo de germinación y cuidado. Además, el hecho de que la Ley N.º 4.162 haya instituido una fecha específica para esta causa le da un marco institucional a algo que muchas veces queda relegado a la buena voluntad de unos pocos, ayudando a visibilizar y poner en valor todas las acciones comunitarias que se desarrollan a lo largo del año para recuperar la cuenca.

Con 107 nuevas plantas nativas ya en tierra, la Reserva Ecológica Lago Lugano suma un pequeño gran paso hacia la restauración de un ecosistema históricamente golpeado. Historias como esta demuestran que, a veces, cambiar el rumbo empieza con una pala y muchas ganas.