En la Ciudad debaten cómo cuidar a los más chicos frente al uso excesivo de dispositivos
Especialistas y referentes de Centros de Primera Infancia se reunieron en la Casa de Gobierno para pensar estrategias frente a un fenómeno que atraviesa a todas las familias porteñas.
¿Cuántas veces le dieron el celular a un nene o nena para que «se quede tranquilo» un rato? 📱 Esa escena, tan cotidiana, fue justamente el eje de una nueva jornada de «Volvamos a mirarnos», el programa que forma parte de la Estrategia de Primera Infancia de la Ciudad y que esta vez puso el foco en el impacto de las pantallas durante los primeros años de vida.
«La primera infancia se construye con vínculos, juego y movimiento, no con dispositivos», fue una de las ideas que atravesó todo el encuentro, realizado en la Casa de Gobierno y que reunió a directivos y referentes de Centros de Primera Infancia (CPI) y Centros de Desarrollo Infantil (CDI).
La actividad fue impulsada de manera conjunta por la Dirección General de Transformación Cultural (Subsecretaría de Cultura Ciudadana y Responsabilidad Social) y la Dirección General de Primera Infancia, Niñez y Adolescencia (Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat), y contó con la presencia de dos voces con mucho peso en la materia: Paula Wachter, fundadora y directora ejecutiva de Red por la Infancia, y la Dra. Silvina Pedrouzo, presidenta de la Subcomisión de TIC de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).
¿Por qué preocupa tanto este tema? Acá van los datos duros que dejó la jornada, según recomendaciones de la SAP:
📌 Nada de pantallas antes de los 2 años.
📌 Entre los 2 y los 5, uso recreativo limitado..
📌 Siempre con un adulto acompañando la experiencia.
Y hay algo que a mí, personalmente, me llamó la atención: los especialistas advirtieron que el abuso de pantallas no es un tema menor, sino que puede afectar directamente habilidades cognitivas, motoras, del lenguaje y socioemocionales, además de robarle tiempo valioso al juego y al vínculo entre chicos y cuidadores.
El Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat porteño junto a la Universidad Austral, hecho con 10 grupos focales y 78 personas cuidadoras de distintos contextos sociales, reveló que el uso de pantallas ya forma parte de la vida diaria de las familias, pero que hoy falta orientación concreta. No se trata de demonizar la tecnología, sino de entender que las familias necesitan herramientas reales y accesibles para poner límites sin sentir culpa ni quedar solas en esa tarea