Adolescentes y pantallas: cuánto tiempo pasan frente al celular y qué reveló una investigación en la Ciudad

Un relevamiento realizado sobre 3.200 estudiantes porteños mostró que los adolescentes utilizan sus celulares alrededor de seis horas por día. Los resultados fueron presentados durante la apertura de la Semana del Bienestar Socioemocional y buscan aportar datos concretos para comprender cómo la tecnología impacta en la vida escolar y cotidiana.

En ese contexto, el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires abrió la Semana del Bienestar Socioemocional con un conversatorio realizado en la UdelarCiudad, donde participaron supervisores, directivos y docentes de escuelas porteñas.

La jornada estuvo encabezada por la ministra de Educación, Mercedes Miguel, quien puso el foco en la necesidad de contar con información propia sobre los estudiantes de la Ciudad.

“Teníamos evidencia internacional sobre el impacto del tiempo en pantalla en estudiantes, pero yo quería la propia, sobre nuestros estudiantes, saber qué les pasa a ellos, en nuestras escuelas”, sostuvo la funcionaria, al agradecer a los docentes por abordar el bienestar socioemocional en las aulas.

Uno de los momentos centrales estuvo a cargo de Fabricio Ballarini, neurocientífico e investigador del CONICET y del ITBA, quien presentó los resultados del estudio “El vínculo entre los adolescentes y las pantallas”.

La investigación fue desarrollada por el Ministerio de Educación junto al ITBA y contempló una muestra representativa de 3.200 estudiantes de primer y cuarto año, pertenecientes a 93 escuelas de gestión estatal y privada de la Ciudad.

Uno de los aspectos destacados del trabajo es que no se basó únicamente en lo que los adolescentes dicen utilizar sus celulares. El equipo analizó los reportes de salud digital de los propios dispositivos, lo que permitió obtener información sobre el tiempo efectivo de uso.

Entre los principales resultados aparecen:

  • 📱 El promedio de utilización de las pantallas ronda las 6 horas diarias.
  • 👦👧 No se encontraron diferencias marcadas en el tiempo de uso entre varones y mujeres.
  • 📊 Se observaron diferencias vinculadas al nivel socioeconómico.
  • 🧠 La exposición a videos muy cortos y estímulos permanentes fue relacionada con mecanismos que pueden afectar la atención y la retención.
  • 😴 El uso problemático del celular aparece asociado con aspectos vinculados al descanso y al bienestar emocional.
  • ⚠️ Los indicadores sobre ansiedad y depresión fueron obtenidos mediante autorreportes: no representan diagnósticos médicos, aunque permiten observar tendencias que requieren atención.

Ballarini explicó que la investigación comenzó a partir de conversaciones sobre protección digital infantil y de la necesidad de dejar de lado las percepciones para avanzar hacia datos concretos.

“Tenemos que buscar los datos”, resumió el investigador al recordar el origen del trabajo.

Durante el encuentro también expuso Samanta Bonelli, directora ejecutiva de la Unidad de Evaluación Integral de la Calidad y Equidad Educativa (UEICEE), con la presentación “Construir evidencia sobre y para el bienestar escolar”.

El eje no quedó solamente puesto en cuánto utilizan el celular los adolescentes. También se planteó cómo acompañarlos para construir una relación más consciente con la tecnología.

En ese sentido, la Ciudad destacó las medidas implementadas para promover un uso responsable de los dispositivos dentro de las escuelas y el acompañamiento de las familias. Según se informó durante la jornada, más de 100.000 familias ya firmaron el compromiso familiar vinculado a esta problemática.

Las seis horas promedio de uso diario permiten dimensionar cuánto espacio ocupa la tecnología en la vida cotidiana, pero los resultados también obligan a mirar más allá del número: atención, descanso y bienestar emocional forman parte de una misma conversación.

La Semana del Bienestar Socioemocional continuará con distintas propuestas destinadas a las comunidades educativas. El objetivo es que docentes, familias y estudiantes puedan reflexionar sobre estos cambios y encontrar herramientas para acompañar un vínculo saludable con la tecnología.